A lo largo de estos 25
años vemos claramente la providencia de Dios porque constatamos llenos de
agradecimiento las maravillas que ha realizado en bien de la
evangelización.
No podríamos avanzar sin
el apoyo generoso de tantas personas que colaboran en este servicio a la
Iglesia. Unas trabajando apostólicamente donando su tiempo, otras orando
para que Dios siga bendiciendo esta obra, otras ayudando con recursos
económicos para sostener y proyectar la formación en la fe de tantas almas
necesitadas de Dios .
Esperamos contar también
con su apoyo para seguir llevando el mensaje de salvación en un mundo
donde el relativismo y los falsos profetas tienen cada día más presencia;
es necesario sentirnos responsables de difundir la luz que hemos recibido
mediante nuestra fe católica.